07 agosto 2012

Andrei Rublev (Andrei Tarkovsky)


“¿Por qué sigues llorando? Ven conmigo. Tú fundirás campanas y yo pintaré iconos. Iremos juntos al Monasterio de la Trinidad, vamos juntos. ¡Mira que fiesta, qué alegres están todos! Tú les diste esta alegría… y estás llorando. Vamos, vamos.”


- Simplicidad sin ostentación… No pudo decirlo mejor.
- Veo que usted es un hombre sabio
- Si es así, ¿eso es bueno? Si uno es ignorante… ¿no es mejor seguir el dictado del corazón? En tanta sabiduría hay mucha pena, y quien aumenta su conocimiento aumenta su dolor.



- He oído a todos elogian a ese tal Rublev
- Él es bueno, pero no tan bueno como esto… (mirando la pintura) unos colores tan delicados. Oh señor, es justo…
- ¿Por qué se detuvo? Siga elogiándome
- No puedo. No puedo encontrar las palabras correctas. Kostantin Kostechevsky estuvo en lo cierto cuando dijo: “Solamente con verdadera perspicacia, usted puede captar su esencia”. Mientras que Andrei… y se lo diré de frente. Él es como mi hermano. Le elogian, es verdad. Él pinta bien, con delicadeza. Pero hay algo que falta en todos sus trabajos… No hay temor, no hay fe. No hay fe que salga de las profundidades de su alma. Ninguna simplicidad.




El Puente (Bernhard Wicki)


Profesor: No puedo soportar que esos chiquillos, ya al final sean llevados al sacrificio.
Oficial: He estado hablando con esos muchachos, Sr. Stern, tienen un ideal. Piensan que han venido a luchar por el triunfo de ese ideal. Quieren salvar a la patria. Piensan lo que usted les ha inculcado Sr. Stern ¡Heroísmo! ¡Alemania sobre todo! ¡La victoria es segura! ¡Viva la patria! Para ella no importa ningún sacrificio.
Profesor: Pero Sr. Frohlich, todos esos ideales, heroísmo, patria, libertad, no son más que ídolos caídos de nuestras manos. ¡Todo eso ya no son más que palabras!
Oficial: Hace un par de días, perdí a mi hijo en el frente. ¡Son solo palabras!
Profesor: Perdóneme. Creo que después de esta guerra, ya no podré tener fe en mis enseñanzas.