25 marzo 2013

The Dead (Dublineses) – John Huston



 
Gabriel Conroy: “Que pequeño papel he representado en tu vida. Es casi como si no hubiera sido tu marido, como si nunca hubiéramos convivido como marido y mujer. ¿Cómo eras entonces? Para mí tu cara sigue siendo preciosa, pero ya no es aquella por la que murió Michael Furey. ¿Por qué siento esta oleada de emoción?, ¿Qué lo ha provocado?, ¿El recorrido en el coche?, ¿Que ella no respondiera cuando le besé la mano?, la despedida de mi tía, mi discurso estúpido, el vino, el baile, la música… 


Pobre tía Julia, esa mirada ojerosa en su cara cuando estaba cantando. Pronto ella también será una sombra, como la sombra de Patrick Morcken y su caballo. Quizás pronto me siente en ese mismo salón vestido de negro, con las persianas echadas y buscando en mi mente palabras de consuelo. Y sólo encontraré aquellas débiles e inútiles. Sí, sí, eso ocurrirá muy pronto.


Sí, los periódicos tienen razón. Hay nieve por toda Irlanda. Cayendo en cada trozo de la llanura central y en las colinas sin árboles, suavemente sobre los pantanos de Alen, y más lejos, hacía el oeste, cayendo suavemente sobre las olas oscuras, rebeldes y superficiales. Uno a uno, nos vamos convirtiendo en sombras. Mejor pasar valientemente a ese otro mundo, en la plena gloria de una pasión que apagarse y marchitarse tristemente con la edad. ¿Cuánto tiempo has guardado en tu corazón la imagen de los ojos de tu amado diciéndote que no deseaba vivir? Yo nunca he sentido algo así por alguna mujer, pero sé que tal sentimiento debe ser amor.


Piensa en todos los que alguna vez han vivido desde el principio de los tiempos, y en mí, transeúnte como ellos, entrando también en su mundo gris, como todo lo que me rodea. Este mundo sólido en el que ellos se criaron y vivieron, se desmorona y se disuelve. La nieve cae, cae sobre ese solitario cementerio donde Michael Furey está enterrado. Cae débilmente sobre el universo y cae débilmente como en el declive de su último final, sobre todos los vivos y los muertos”








The Hunt (Thomas Vinterberg)




Es habitual que los niños describan detalles inexistentes. No sé si es su propia imaginación, si lo oyen de sus padres. Siempre de asume que los niños dicen la verdad. Y por desgracia, muy a menudo es así. 














12 marzo 2013

Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul)





Rick Emmerson: Él tenía ese tipo de cualidad mágica que todos los poetas y artistas genuinos tienen: elevar las cosas. Para lograr por encima de lo mundano, lo prosaico. Toda la mierda. Toda la mediocridad que está en todas partes. El artista, el artista es el pionero. 



Rick Emmerson: Lo que él demostró, muy claramente, es que tú tienes una opción. Él tomó todo ese tormento, toda esa agonía, toda esa confusión y dolor, y lo transformó en algo hermoso. Él es como un gusano de seda, ¿sabes? Tomas esta materia prima y la transformas. Tú sales con algo que antes no estaba allí. Algo hermoso. Algo tal vez trascendente. Algo tal vez eterno. En la medida en que lo hace, creo que es representativo del espíritu humano, por lo que es posible. Que tú tienes una elección “Y esta ha sido mi elección para darte Sugar Man”. Ahora, ¿has hecho eso? Pregúntate a ti mismo.  




Comentario sobre el documental (A.S.B Virtual Info)





Después de Lucía (Michel Franco)





- Yo no mandé el vídeo
- El vídeo estaba en tu celular
- Sí, pero el celular se me quedó en el baño. Lo pudo agarrar alguno de los que estaban en la casa.
- ¿Quién hubiera querido mandar el vídeo?
- No sé
- Pues porque ya toda la escuela lo vio.
- Si… pero yo también salgo en el vídeo.
- Ajá, ¿y a ti que te dijeron?
- Puras tonterías. Anda, no pensarás dejar de ir a la escuela por eso. 










En la Casa (Francois Ozon)



El sábado, fui a estudiar donde Raphael Artol. Tuve esa idea porque hacía un tiempo que quería entrar en su casa. El verano pasado, todas las tardes, iba a mirar su casa desde el parque, pero una noche, su madre casi me vio espiando desde la vereda de en frente. El viernes, aprovechando que a Rafa le había ido mal en matemáticas, le propuse ayuda con los talleres y las tareas. Obviamente, sólo era un pretexto, sabía que si aceptaba, iríamos a su casa, ya que vivo en un barrio donde Rafa nunca vendrá. A las 11h toqué el timbre, y por fin la casa se abrió a mí. Seguí a Rafa hasta su cuarto, que es tal como lo había imaginado, lo dejé ocupado con un problema de trigonometría y con la excusa de ir a buscar una Coca, exploré la casa, esta misma casa en la cual, tantas veces me había imaginado dentro. Es mucho más grande de lo que pensaba, la mía cabría 4 veces a dentro, todo es limpio y ordenado. “Basta por hoy” pensé, y justo cuando iba a volver con Rafa, un olor me llamó la atención, el olor tan particular, de las mujeres de la clase media.







Jeanne: ¿Cómo es físicamente?
Germain: Ya te dije, nada en particular.
Jeanne: ¿Y en la clase?
Germain: No habla, no genera problemas. Lo único es que siempre se sienta en la última fila.
Jeanne: Tú también te sentabas en la última fila.
Germain: Es el mejor lugar, ¿sabes? Los ves a todos y nadie te ve.